viernes, 12 de abril de 2019

Que es el Etiquetado Energético en electrodomésticos

Ante los incrementos en el costo del servicio eléctrico, muchos empiezan a apagar luces, lavar menos, planchar una vez por semana y los que tienen aire acondicionado, volvieron al turbo.
Aquellos aparatos que incorporan tecnología LED consumen un 25% menos que las LCD y hasta un 40% menos que las pantallas de plasma. Muy importante apagar siempre el Stand by.
Con respecto a los lavarropas, utilizar programas cortos y lavados en frío o hasta 30º (la mayor parte de la energía se utiliza para calentar el agua) nos ayudará a ahorrar electricidad y a gastar menos agua.  Mejor poner la lavadora cuando esté llena. La plancha es uno de los pequeños electrodomésticos cuyas altas potencias dan lugar a consumos significativos en la factura. Procura planchar el mayor número de prendas de una sola vez.
Es importante no dejar la puerta abierta de la heladera para evitar que el motor trabaje demasiado. Introducir alimentos muy calientes incrementa el esfuerzo por enfriar y consume más.



Los refrigeradores y congeladores y sus combinaciones, de tipo doméstico, representan aproximadamente el 30% del promedio del consumo eléctrico del sector residencial en la Argentina. Desde el año 2006 ha comenzado a implementarse, escalonadamente, el sistema de etiquetado de refrigeradores en el país. Según la proyección realizada en este trabajo en la cual se calcula el efecto sobre el consumo eléctrico en el total del parque de heladeras se encuentra que, el sólo hecho de haber comenzado a etiquetar ha inducido a los fabricantes a introducir variantes en los modelos de estos aparatos que habrían dado lugar, según las evidencias que se tienen, a un ahorro de 32% en promedio por modelo. Esto puede traducirse en un total de entre 2,4 y 3,9 TWh y una reducción de la demanda de potencia de 274 a 528 MW al año 2020, sin suponer mejoras adicionales a la distribución de clases de eficiencia existente hasta el momento. Los ahorros de emisiones acumuladas oscilarían entre 9.100 y 14.200 Gg CO2 para ese año.



¿Qué es el etiquetado energético?
El etiquetado energético ya está presente en la mayoría de aparatos eléctricos y su cometido es informar de la eficiencia energética de los mismos.



¿Qué es la etiqueta energética?
La etiqueta energética es un sello que todo aparato que consuma energía puesto a la venta debe poseer y que indica la eficiencia energética de éste, así como sus prestaciones. Con esta etiqueta el comprador dispone de una información detallada y fácil de entender sobre el consumo de energía y agua (en el caso de lavarropas, lavavajillas, etc…) del aparato antes de adquirirlo. Con ello, el cliente podrá comparar y saber de antemano que electrodoméstico genera un menor impacto al medioambiente y por ende, un mayor ahorro energético en el hogar.



Es cierto que el precio de los electrodomésticos más eficientes suele ser mayor, y en muchos casos se requiere un desembolso inicial mucho más elevado que aquellos que se encuentran en las posiciones más bajas de la escala energética. No obstante, cabe recordar que la vida útil de los electrodomésticos suele superar los diez años, por lo que apostar por la eficiencia energética en estos productos puede resultar rentable a largo plazo.

¿En qué consiste la etiqueta energética?
La etiqueta energética consiste en una pegatina en la que se indica, por medio de una escala de letras y colores, la eficiencia energética del aparato. Así, esta escala va desde la A de color verde, para los electrodomésticos más eficientes, hasta la D (o G en algunos casos) de color rojo, para los menos. Con los últimos avances en tecnología esta clasificación se vio forzada a incluir tres nuevas categorías: A+, A++ y A+++, que indicaban mayor eficiencia si cabe.Estos nuevos niveles, de color verde más intenso, pasaron a ocupar las primeras plazas de la escala, por encima de la letra A.

¿Cómo es la etiqueta energética?
La estructura de las etiquetas energéticas es común y en ella se especifica lo siguiente:




  • La parte superior se reserva para el nombre del proveedor o la marca y el identificador del modelo.
  • Más abajo se encuentra la información más buscada de la etiqueta, la que corresponde a la clasificación del aparato en la escala de letras y colores.
  • A continuación se muestra el consumo de energía anual.
  • Y por último, en la parte inferior aparecen los pictogramas que destacan las características del aparato.


Cálculo del índice de eficiencia energética
Para calcular el índice de eficiencia energética (IEE) de un modelo de aparato de refrigeración doméstico, se realiza el cociente entre el consumo de energía anual del aparato (CEA) y su consumo de energía anual normalizado (CAN), redondeando al primer decimal:

         IEE = (CEA/CAN) . 100

La clase de eficiencia energética de una heladera con freezer se debe determinar por comparación con las clases indicadas en la siguiente tabla:

Cálculo de consumo y ahorro energético
En la actualidad hay una heladera marca Briket de 280 lts. con congelador clase G que tiene una potencia de 200 W (año 2001) y su consumo de energía anual es de 584 Kwh/año, si el valor del Kwh es de $7 aproximadamente, tenemos un gasto anual de $4.088
Por el lado de la nueva heladera, la elegida es de la marca Briket modelo 1630 c/freezer de 310lts Clase A, cuyo consumo anual de energía es de 349 Kwh, y el gasto anual sería de $2.443
Si igualásemos el costo de la energía sustituida más el valor por la venta de la vieja heladera, con el costo de la nueva heladera podríamos establecer un sencillo sistema de cálculo aproximado del plazo de amortización. Si hoy se están consumiendo 584 Kwh/año con un gasto anual de $4.088 y pasaríamos a consumir 349 Kwh, y el gasto anual sería de $2.443, nos ahorraríamos $1.645 por año. También hay que tener en cuenta que el valor de la heladera es de $18.900 y habría que restarle los $4.300 de la heladera vieja, nuestro gasto sería de $14.600.

Período de amortización =  Costo de recambio / Ahorro anual previsto

Período de amortización =  $14.600 / $1.645 =  8,87 años = 9 años

A través del estudio realizado concluimos que no es muy tentador el recambio de heladera pero tampoco es tan malo, ya que la inversión no es costosa. Lo más importante sería el aporte al medioambiente.

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