En junio de 2018 las energías
renovables ya tocaron (y superaron) el techo simbólico del primer teravatio
instalado (para que nos hagamos a la idea, son mil gigavatios, o, si se
prefiere, un millón de megavatios), con 542 GW de energía eólica y 471 de energía fotovoltaica. Una potencia, destinada a duplicarse en los
próximos cinco años, pero a mitad de precio. Tal y como revela el NEO 2018, si
el primer teravatio renovable instalado hasta la fecha ha costado 2.300
millones de dólares, el segundo, que se espera alcanzar en 2023, costará
alrededor de 1.200 millones de dólares. Esta disminución de costos, que desde
2009 ha sido del 38 % para la energía eólica terrestre y del 77 %
para la fotovoltaica, más allá del efecto positivo para el clima y el medio
ambiente, hace que sea menos conveniente producir energía a partir de
combustibles fósiles.
El mercado mundial de energía eólica crecerá un 50% en los próximos cinco años. La energía eólica instalada en el mundo creció un 9,6% en 2018, hasta situarse en 591.000 MW, según datos del Global Wind Energy Council (GWEC). China, Estados Unidos, Alemania, India y España son los primeros productores mundiales. La energía eólica lidera la carga en la transición de los combustibles fósiles, y continúa socavando la competencia en precio, rendimiento y fiabilidad.
Parque eólico marino Gode Wind, Alemania,
inaugurado en 2017.
Tanto en tierra (OnShore) como en
alta mar (OffShore), la energía eólica es clave para definir un futuro
energético sostenible. El sector volverá a un crecimiento espectacular en 2019,
superará el hito de 60 GW en 2020 y avanzará desde allí hasta alcanzar un total de 840 GW en 2022 y 1160
GW en 2027.
Las importantes reducciones de
precios de la eólica terrestre y marina siguen sorprendiendo. Los mercados en Marruecos, India, México y
Canadá oscilan en torno a 0,03 $ / kWh, con una reciente licitación mexicana
con precios muy por debajo de 0,02 $ / kWh. Mientras tanto, la eólica
marina protagonizó las primeras ofertas ‘sin subsidios’ en licitaciones en
Alemania y Países Bajos, con licitaciones por casi 2 GW de nueva capacidad
eólica marina que no recibieron más que el precio mayorista de la electricidad.
Hay un nuevo mercado en auge en
Argentina, un retorno a la forma en Sudáfrica, México al borde de un
crecimiento espectacular y una potencia en la India, también un gran potencial
en Rusia, Vietnam e incluso Arabia Saudita; y la eólica offshore se está
extendiendo como un reguero de pólvora en todo el mundo debido a los pacientes
y pioneros esfuerzos de Europa para llevar la tecnología a la competitividad en
costos.
Se prevee que el mercado de EEUU
se mantendrá fuerte al menos hasta 2020, y probablemente más allá, y Brasil
seguirá dominando los mercados de América Latina, aunque con un nuevo rival en
Argentina. Nuevos mercados continúan surgiendo en África y Asia, aunque China
continuará siendo el mercado dominante a nivel mundial, pero con un crecimiento
menos espectacular que en la última década.
Los niveles de penetración de la
eólica continúan aumentando rápidamente. Dinamarca obtuvo el 44% de su electricidad de la energía eólica en 2017 y
Uruguay obtuvo más del 30%. En 2017, la energía eólica suministró
el 11,6% de la energía de la UE, liderada por Dinamarca, Portugal e Irlanda con
un 24%, y España y Alemania poco menos del 20%. Cuatro estados de EEUU obtienen
más del 30% de su electricidad del viento, al igual que el estado de Australia
del Sur y varios estados en Alemania.
La Argentina es el 5º país en energía eólica de América
Argentina es un país con larga tradición eólica. Se estima que la llanura pampeana cuenta aún hoy con la mayor concentración de molinos de campo de todo el mundo, con más de 400.000 ejemplares en existencia. Si bien las primeras máquinas de viento equipadas para generar electricidad aparecieron a comienzos del siglo pasado, la novedad de su tecnología y sus mayores costos relativos resultaron barreras insalvables para su difusión en una época dominada por los combustibles fósiles. Fue el principio del fin de la era del petróleo barato en 1973 lo que marcó el renacer del viento como fuente energética viable.
La Argentina es el 5º país en energía eólica de América
Argentina es un país con larga tradición eólica. Se estima que la llanura pampeana cuenta aún hoy con la mayor concentración de molinos de campo de todo el mundo, con más de 400.000 ejemplares en existencia. Si bien las primeras máquinas de viento equipadas para generar electricidad aparecieron a comienzos del siglo pasado, la novedad de su tecnología y sus mayores costos relativos resultaron barreras insalvables para su difusión en una época dominada por los combustibles fósiles. Fue el principio del fin de la era del petróleo barato en 1973 lo que marcó el renacer del viento como fuente energética viable.
Molino de viento para la extracción de agua
Actualmente el alto grado de
desarrollo alcanzado por los aerogeneradores modernos permite al viento aportar
un porcentaje relevante de la generación eléctrica en muchos países. El primer
parque eólico comercial argentino se instaló en Comodoro Rivadavia, provincia
de Chubut, en 1994 (500 kW).
Según el informe del Consejo
Mundial de Energía Eólica (GWEC), América de Norte, Central y Sur instalaron
11,9 GW de potencia eólica en 2018, lo que supone un incremento del 12%
respecto al 2017. De esta forma el continente representa alrededor del 25% del
total de la nueva capacidad global instalada en 2018. Los principales países de
la región son: EEUU, Brasil, México, Canadá y Argentina.
Brasil instaló 2GW de capacidad
adicional durante 2018, México instaló casi 1GW de nueva capacidad y ahora
tiene en total 5GW, este país espera alcanzar su objetivo de generar el 35% de
su capacidad energética a través de energías renovables antes de 2024.
Por su parte Argentina ocupó el
quinto lugar entre los estados americanos instalando 0,494GW en 2018. Las
nuevas inversiones en la cadena de suministro de los principales fabricantes de
equipos en Argentina, Vestas y Nordex, demuestran el potencial a largo plazo
del mercado. En el país ya existen 8 parques eólicos en funcionamiento:
- Villalonga l, de 50 MW
- Chubut Norte l, de 28,5 MW
- Garayalde, de 24,15 MW
- La Castellana, de 99 MW
- Pampa Energy, Corti, de 100 MW
- Achiras, de 48 MW
- Madryn l, de 70 MW
- Rawson, de 77,3 MW
- Rawson lll, de 24 MW
- Parque Eólico El Bicentenario (Santa Cruz), de 100 MW
- Vientos Los Hércules (Santa Cruz), de 92,2 MW
- Manantiales Behr de YPF (Chubut), de 50 MW
Según el GWEC, el crecimiento en
la capacidad que se ve en América del Sur en particular demuestra la
competitividad de la energía eólica en el mercado de subastas, como también el
fuerte crecimiento en la generación de esta energía para ayudar a los países a
cumplir sus compromisos internacionales en materia de clima y satisfacer al
mismo tiempo la creciente demanda de energía.
La industria de las energías
renovables presenta un escenario potencial de inversiones por U$S 15000
millones según el último informe elaborado por la Agencia Argentina de
Inversiones y Comercio Internacional (AAICI).
El país ya cuenta con 135
proyectos en desarrollo que representan inversiones por U$S 7176 millones, de
ese total 36 ya se encuentran operativas en las provincias de Buenos Aires,
Santa Fe, Chubut , Santa Cruz, Córdoba, La Rioja, Río Negro, San Juan, San
Luis, Misiones y Catamarca.
Para promover este tipo de
inversiones la AAICI cuenta con mesas de trabajo con aduana, vialidad nacional
y puertos argentinos para identificar problemas trabajar en su resolución y
mejorar procesos.
Las fuentes de energía eólica más
importantes se encuentran en territorio de las provincias del sur del país, en
tanto las provincias del noroeste argentino (NOA) cuentan con niveles de radiación
solar que oscilan entre los 1800 y los 2.500 kwh/m² lo que convierte a la
región en un nodo para el desarrollo de energía solar.
Está previsto que la capacidad
instalada sea de 54 GW en 2025 de los cuales aproximadamente 10 GW provendrán
de fuentes renovables.
Según datos de la Cámara Argentina
de Energías Renovables, en el país, en septiembre de 2018, este tipo de
energías alcanzó el 3,1% de la oferta total, lo que marcó un nuevo récord de
penetración en el mercado mayorista. Este número, justamente se produjo debido
a la incorporación de varios parques eólicos en el sistema, a ellos se sumó la
puesta en marcha de dos centrales solares fotovoltaicas. Además, por una baja
en la generación de Atucha 2, la producción renovable superó a la nuclear.
La energía eólica pisa fuerte
dentro del programa RenovAr, que impulsó el Gobierno para promover estas
actividades. De los 197 proyectos adjudicados hasta la fecha, en 21 provincias
y por un total de 5921 megawatts de potencia, 63 pertenecen a la tecnología
eólica. Le sigue de cerca la solar, con 61 iniciativas.
La empresa YPF Luz está preparando
el parque de Los Teros, en Azul, que llegará a los 170 megawatts y tendrá 45
equipos en funcionamiento. La compañía también desarrolla el parque Cañadón
León, en el norte de Santa Cruz, que producirá 120 megawatts.
Llegada al puerto de Bahía Blanca de un barco con
una carga de 5.000 toneladas correspondientes a 9 molinos de viento
para la etapa inicial de construcción del parque
eólico Los Teros.
En el mundo, muchos países tienen
una alta generación de energía de este tipo. China, por ejemplo, busca expandir
el uso de energías sustentables para reducir la contaminación, y cerró el año 2017
con una producción eólica que abarcó el 4,8% del total del país.
India también quiere crecer en
este sentido, y planea quintuplicar la electricidad proveniente de energías
renovables para el año 2022. Quiere reducir su dependencia del carbón, que genera
el 59% de la energía. De esta manera quiere solucionar el déficit
energético y dejar de contaminar.
Europa tiene características
geográficas que la hacen más competitiva que nuestro país para la generación de
energías renovables. La Argentina tiene hacia un lado el Océano Atlántico y
hacia el otro la Cordillera, no tenemos vecinos que nos puedan abastecer. Es
distinto a Europa, que es como una Argentina acostada y tiene distintos husos
horarios, que hacen que en una parte haya luz y en la otra no. En la Argentina
los recursos renovables están muy alejados de la demanda. El sol está en el
norte, el viento, en el sur, y la demanda en el centro, por lo que se necesita
mucha red de transporte.
En Europa, el año 2017 terminó con
el 18% de generación de energía eólica sobre el total de la producción, lo
que la convirtió en la segunda fuente, por detrás del gas natural. Por el
momento, la situación avanza más despacio en los países del este, que aún
siguen quemando carbón.
– Seb Henbest, uno de los autores de NEO 2018
La Ley 26.190 de diciembre de 2006
establece el “Régimen de fomento nacional para el uso de fuentes renovables de
energía destinada a la producción de energía eléctrica “. La ley declara de
interés nacional la generación de energía eléctrica a partir del uso de fuentes
de energía renovables con destino a la prestación de servicio público como así
también la investigación para el desarrollo tecnológico y fabricación de
equipos con esa finalidad.
Establece como objetivo del
presente régimen, lograr la contribución de las fuentes de energía renovables
hasta alcanzar el ocho por ciento (8%) del consumo de energía eléctrica
nacional en el plazo de diez (10) años a partir de la puesta en vigencia del
presente régimen.
En octubre de 2015 se sanciona la
Ley 27.191 modificando algunos artículos de la anterior 26.190, como por
ejemplo el plazo de 10 años, extendiéndolo a diciembre de 2017 para los
procedimientos de amortización.










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